miércoles, 27 de abril de 2016

Escena random. no.1

Seis meses antes.
Caminando hacia mi trabajo, vi un muchacho, ahí, parado en medio de la multitud, intentando abrir una botella y no lo pude evitar, en serio que no pude, me acerque, le quite la botella de las mano~si así de loca estoy~, la abrí y dije, -De nada. El se me quedo mirando como si yo fuera una especie rara en extinción y de repente me comenzaron a sudar las manos, trate de actuar lo mas natural posible, di media vuelta y seguí caminando. El solo se quedo ahí parado digiriendo lo que había acabado de pasar, hasta que me grito: -Oye, alto ahí!. 
Mis piernas pararon sin obedecer a mi cerebro, su voz, rayos que maldita voz, era tan ronca, masculina, no se, sexy. El se acerco con pasos calmados y procedió a preguntar: -Nos conocemos? ~No pude oír su pregunta, ya que sus putos ojos cautivaron toda mi atención, eran ojos café de esos que te ocasionan adicción~.
 -Disculpa, que dijiste?
 -Qué si nos conocemos? Presiento que te he visto en algún lado.
-Púes, probablemente te has equivocado de persona, nunca olvido una cara.
~El muy desgraciado sonríe, Dios este tipo esta demasiado bueno es en lo único que pienso~
-Púes supongo que ya no olvidaras mi cara. Como te llamas?
-Y como para que necesitas saber mi nombre?. 
~Su sonrisa casi me desconcentra por un momento, por muy lindo que sea sigue siendo un desconocido, quien sabe y es un ladrón de órganos y solo me coquetea para llevarme a algún callejón y extirparme los sesos, bueno ok creo que el café me ha puesto el cerebro un poquito energético.~
-Bueno, entonces cuando me des tu numero como te pongo? "La loca de la calle"? o la destapadora de  botellas? o la invasora de privacidad? o...
-Ok, ya entendí, me llamo ANNA, y no, no te daré mi numero ~chico sexy de traje~ desconocido que no puede abrir una simple botella de agua.
-JAA, entonces tu andas por las calles ayudando a todo aquel que no puedo abrir su botella de agua, entiendo, interesante ocupación, senorita Anna. Y por cierto yo soy Thomas, un placer.
-Ok caballero Thomas, ya me tengo que ir, y para la próxima solo tenias que decir gracias.
Di media vuelta y me fui, por un instante jure que intentaría detenerme para conseguir mi numero, pero cuando di la vuelta ya había desaparecido en la multitud, el estupido mister sexy, ni se tomo la molestia de detenerme, que les pasa a estos hombres?.

El día transcurrió como suero de miel, ya casi terminaba mi turno, y solo para que sepan trabajo como bailarina exótica en un club de hombres, ok, eso no es cierto, bailo igual de sexy que miley cyrus, así que ya se pueden hacer una idea. En realidad, soy camarera en un coffee shop, a veces el maldito pervertido de mi jefe me obliga a hacer cosplay, en serio que si no necesitara el dinero ya lo hubiera asesinado torturandolo en un juego macabro estilo saw.
Cuando estoy a punto de cerrar, entra lo que aparenta ser el ultimo cliente, un muchacho, alto, no muy corpulento pero tampoco se puede decir que es flaco, con el cabello negro un poco mas largo de lo usual, si se peinara como emo definitivamente le cubriría los ojos, con su traje gris, sus ojos café y su maldita encantadora y seductora sonrisa.
-Hola Anna, te dije que te había visto en algún sitio.





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