miércoles, 27 de abril de 2016

Somos tres.

"No te quiero" dijo, con sus ojos negros como la noche mirando fijamente mi cara, aunque me miraba, se sentí que miraba a través de mi, como si yo fuera transparente, como si yo no existiera.
-No, te quiero Amelie, ni nunca te quise, pequeña criatura ignorante.
Su voz se sentía como un iceberg que estaba a punto de hundir un barco con su roce. Yo estaba ahí, mirándolo, pero mis pensamientos se hallaban vagando en un laberinto sin salida. Qué me acaba de decir? Qué nunca me quiso? Qué?
-Nunca?
Apenas mi voz se escuchaba, mis ojos se sienten como si un río esta a punto de desbordarse, ahora no maldición, ni se te ocurra llorar Amelie, pero muy tarde, una lagrima estaba llegando a la comisura de mi boca. Y él, bastardo de Alan esbozo una sonrisa, el muy cínico se atreve a sonreír.
-Ay Amelie, ese es el problema con los humanos, se sienten tan insignificantes, que necesitan sentirse queridos por alguien, están tan sedientes de amor que no pueden notar cuando alguien los quiere o cuando solo lo hacen a cambio de algo?
-A cambio de algo? Y que quieres tu de mi ?
Se rió de tal forma que me dio escalofríos, había algo en su mirada que nunca había visto, emanaba enojo, se acerco a mi, cada vez que daba un paso a mi, yo retrocedía, hasta que llegue a la pared. El coloco sus manos en la pared entre mi cabeza, bajo la cabeza para verme, yo desvíe la mirada e intente escapar, pero el agarro mi muñeca y volvió a colocarme en la misma posición pero esta vez mi brazo estaba pegado contra la pared, a nivel de mis hombros.
-Que carajos quieres de mi maldita sea!. Grite
El ladeo la cabeza y se acerco a mi cuello, pude sentir su respiración, se sentía como una brisa fría de invierno. Me erizo la piel. Como quiero a este imbecil, eso fue lo único que cruzo por mi cabeza. Me beso el cuello.
-ALAAN, déjame ir maldito imbecil.
Ya me estaba empezando a enojar. Alan me miro con asombro, y su cara se oscureció.
-Que te hace pensar que soy Alan? No me llamo Alan, deja de pronunciar ese maldito nombre, como lo odio joder!.
Yo estaba, estaba en shock, no me digan que Alan tiene un hermano gemelo y recién me entero. Pero no, era Alan, era él, lo sé, su lunar sigue entando del lado derecho cerca de su labio superior.
-Soy.....
De repente me suelta y comienza a agarrarse la cabeza y a gritar como si algo de verdad le duele. Yo no se que hacer,  no se si acercarme, si quedarme mirando o huir, pero esa ultima opción no esta dentro de mis posibilidades, ya que mis pies no dan señales de movimiento.
-Amelie.
Pronuncio mi nombre tan bajo que apenas lo oí, seguido de un sonido hueco de su cabeza chocando el pavimento. Mi corazón deja de latir por un momento, me acerco lo mas rápido que puedo para comprobar que aun respira y lo hace, prosigo a quitarle el cabello de la cara, cuando de repente me agarra la mano.
-Amelie, te dije que nunca vengas a mi casa de noche, maldita sea.
Me haló la mano, de modo que me aproximó a su cuerpo y me abraza y ahí, entendí todo.
-Alan?

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